#tabloideinformativo TRUMP, MADURO y el cinismo del poder.

Punto de Vista
DONALD TRUMP Presidente de Estados Unidos de América, no atrapó a NICOLÁS MADURO por convicción democrática ni por amor a los derechos humanos, lo hizo como suele hacerlo: con cálculo frío, presión asfixiante y una estrategia mezclada de fuerza, chantaje y oportunidad política.
La caída de Maduro “celebrada por millones dentro y fuera de Venezuela” no borra el hecho de que el método volvió a pisotear la soberanía de un país ya devastado.
Ahora TRUMP que empujó el cerco internacional tensando la cuerda hasta el límite y que convirtió a Venezuela en tablero geopolítico, ahora pretende lavarse las manos anunciando inversiones en pozos petroleros venezolanos.
Esto sí es el colmo del cinismo, primero incendiar con bombardeos a Caracas y luego ofrecerse como reconstructor… cobrando intereses. No se puede justificar la forma, aunque se celebre el resultado.
En mis 25 años leyendo y escribiendo para varios periódicos locales y después para Tabloide informativo hemos sentido cómo Maduro representó durante años un régimen corroído por el narcotráfico, la corrupción y la represión, responsable directo del éxodo, el hambre y la destrucción institucional de Venezuela.
Su detención es un acto de justicia largamente esperado, pero no significa carta blanca para la intervención extranjera ni convertir la tragedia venezolana en negocio energético.
TRUMP no actuó como libertador, sino como empresario del poder; su narrativa moral se derrumba cuando el petróleo entra en escena; la democracia, para él, siempre fue secundaria frente al barril de crudo.
Hoy no habla de reconstrucción social, ni de reparación a las víctimas, ni de autodeterminación del pueblo venezolano, habla de inversión, control y rentabilidad.
Celebrar la salida de MADURO no obliga a aplaudir a TRUMP. Son dos verdades que pueden coexistir; que MADURO debía caer, sí, pero Estados Unidos no tiene derecho a capitalizar el caos que ayudó a profundizar y hacer llorar a miles y Miles de venezolanos.
Venezuela no necesita nuevos amos, necesita instituciones libres, justicia real y soberanía respetada.
Y aquí surge la pregunta incómoda, la que nadie queremos formular en voz alta: ¿Quién sigue? ¿México, Guatemala, Bolivia, Nicaragua?.
Cuando una potencia se arroga el derecho de decidir qué gobiernos caen y cuáles convienen, el precedente es peligroso.
Hoy fue MADURO; mañana puede ser cualquier país que no se alinee a los intereses económicos o geopolíticos de Washington.
La soberanía deja de ser principio y se convierte en obstáculo. La historia juzgará a MADURO por destruir su país desde dentro. Pero también juzgará a TRUMP por intentar sacar provecho de sus ruinas.
Porque cuando el poder se disfraza de justicia y el petróleo se viste de democracia, el resultado casi nunca es libertad… sino dominio.
“Si hoy es el petróleo, que sigue, el agua, el litio?”.
Rafael Zúñiga Mátuz es columnista desde 1999 y miembro del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa.
Fotografía de Última Hora y Noticias Telemundo