#tabloideinformativo ENTRE EL EQUILIBRIO DEL PASADO Y LA ESCALA DEL PRESENTE.

CERRANDO AÑO 2025 CON ANALISIS DE NUESTRO QUERIDO ESTADO DE SONORA.
Punto de Vista
Durante más de dos décadas, el gobierno de EDUARDO BOURS CASTELO se mantiene como un referente inevitable cuando se habla de gobernabilidad, desarrollo económico y estabilidad social en Sonora.
Trabajé en su gobierno, es cierto, y mis dos jefes inmediatos fueron HORACIO VALENZUELA IBARRA y GUATIMOC YBERRI GONZÁLEZ; no se trata de nostalgia ni de consigna política, más bien es un balance meramente periodístico que, con el paso del tiempo, sigue resistiendo el análisis.
BOURS CASTELO gobernó en un contexto complejo donde los activos y la infraestructura de los últimos dos sexenios estaban hechos pedazos, pero logró algo que hoy parece cada vez más escaso: equilibrio.
La permanencia de la Planta Ford en Hermosillo, asegurando miles de empleos directos e indirectos, fue resultado de gestión política, confianza empresarial y visión económica. Para nadie es motivo de duda. Con ello la economía estatal mostró dinamismo, certidumbre para la inversión y crecimiento sostenido en un entorno nacional nada sencillo.
En infraestructura, su sexenio representó un salto cualitativo en el complejo carretero, comparable únicamente con momentos históricos como el de RODOLFO FÉLIX VALDÉS.
No fue solo la construcción de caminos, sino la articulación territorial que impulsó competitividad, comercio y desarrollo regional, que, a la vuelta de los años es una conclusión inequívoca.
Pero, quizá uno de los activos más importantes de aquel periodo fue la paz social con las etnias. El diálogo directo con los Yaquis que ya hacían de las suyas al tomar la carretera 15, así como una relación institucional con los sindicatos magisteriales y mineros, permitió transitar conflictos sin parálisis ni confrontaciones mayores.
En política, mantener la estabilidad también es una forma de obra pública. La herida que marcó distancia, sin embargo, sería incompleto —y poco honesto con la memoria colectiva— analizar el sexenio de quién nos tiene en el Punto de Vista sin reconocer lo que significó la tragedia de la Guardería ABC; y que, a mi me dolió hasta el alma, pero no por eso tendría que echar la culpa al mejor gobernador que ha dado Sonora en la época moderna.
Quisimos cerrar el 2025 con un análisis, recordando que, aunque las responsabilidades legales y administrativas se dispersaron entre concesiones privadas, fallas estructurales y omisiones de distintos niveles de gobierno, la sociedad sonorense colocó el hecho en el centro del juicio político y moral hacia el periodo 2003-2009, hasta que EDUARDO BOURS CASTELO alzara la voz públicamente echando esa papa caliente a MANLIO FABIO BELTRONES RIVERA y ARTURO ZALDÍVAR LELO DE LARREA de querer sacar raja política.
Ahí comenzó un distanciamiento silencioso, no inmediato ni absoluto, pero persistente. No fue una ruptura frontal con la figura del gobernador, sino una pérdida de cercanía emocional con amplios sectores sociales, particularmente en Hermosillo.
Desde entonces, la evaluación pública dejó de basarse solo en resultados económicos y estabilidad política, para exigir algo más profundo: empatía, justicia y responsabilidad simbólica.
Esa herida no cerró con el paso del tiempo; se transformó en memoria y en referencia obligada cada vez que se revisa ese periodo, pero siendo honestos, con aras de ser reflexivos y críticos, lo que son las cosas, la historia, irónica y severa, volvió a colocar a la ciudad de Hermosillo y a Sonora entera frente a un espejo incómodo con lo ocurrido recientemente en un Súper Waldo’s.
Sin ser hechos equiparables en magnitud menos en contexto, el episodio reactivó un sentimiento colectivo: la fragilidad de los sistemas de prevención, la repetición de omisiones y la sensación de que no todas las lecciones se aprendieron; se supone que se debieron corregir fallas a iniciativa de los dos presidentes municipales de Hermosillo del sexenio de GUILLERMO PADRÉS ELÍAS; de los dos alcaldes de la ciudad de Hermosillo del sexenio de CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO y, obvio, lo que va de este sexenio y de ANTONIO ASTIAZARÁN GUTIÉRREZ como presidente por segunda ocasión consecutiva.
En política, la memoria social no distingue sexenios: acumula, y desafortunadamente, si eres buen estadista, los votos a corto plazo dicen lo contrario.
Hoy, con ALFONSO DURAZO MONTAÑO, Sonora atraviesa otra etapa. La carretera Bavispe–Chihuahua y el eje Guaymas–Chihuahua representan, sin duda, una obra de integración regional de gran calado, (como dijera el periodista de 5 estrellas GERARDO ARMENTA BALDERRAMA) con impacto interestatal y proyección estratégica hacia el norte del país.
En términos territoriales y logísticos, puede afirmarse que se trata de infraestructura de mayor escala física que la de muchos sexenios anteriores.
Pero la comparación no es lineal. el Doctor DURAZO MONTAÑO gobierna con un respaldo federal directo, bajo otro modelo económico nacional y en una realidad social más polarizada. La obra es mayor, sí, pero los desafíos también lo son.
En cuanto a la relación con los sindicatos, el vínculo ha sido funcional, aunque más tenso y menos terso que en la era de BOURS. Hay diálogo, pero también presión, inconformidad y conflictividad latente.
No se ha roto la paz social, pero tampoco se ha alcanzado el nivel de armonía que caracterizó aquel periodo, hay mucho por hacer como gobierno con enfoque a la célula de la sociedad: La Familia.
Ustedes amigos de Tabloide Informativo saben que el objetivo con estas líneas no es comparar a EDUARDO BOURS CASTELO con ALFONSO DURAZO MONTAÑO mucho menos enfrentar personas, sino entender épocas, meternos de lleno a la auscultación de datos y retasos anecdóticos que quedaron plasmados en la memoria de muchos sonorenses.
Para concluir, BOURS fue el gobernador del equilibrio, la negociación con mano firme que muchos quisieron empañarla y simular con autoritarismo, y, la estabilidad interna, aunque marcado por una lamentable tragedia que redefinió su relación con la sociedad, solo el tiempo cerrará esa herida.
DURAZO es el gobernador de la obra estratégica, la alineación federal y la transformación de escala, con el reto permanente de no perder el vínculo social.
La pregunta de fondo no es quién construyó más kilómetros, sino quién logró que Sonora avanzara con cohesión y confianza ciudadana.
Y en ese balance complejo con luces, sombras y memoria, el legado de los últimos 22 años sigue ofreciendo lecciones que el presente no debería ignorar… Pasarán otros 18 o 22 años para poner a ALFONSO DURAZO MONTAÑO en el análisis y escrutinio de quienes gustamos reflexionar y sacar más conjeturas que hagan pensar a los sonorenses que van creciendo, y porque no, los que van a nacer en esta década.
Rafael Zúñiga Mátuz es columnista desde 1999 y miembro del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa