Semana Santa en El Siáric, tradición que no muere.

Familias de Basconcobe y Sahuaral desde hace 78 años ya lo acampaban.
Punto de Vista
Gracias a la iniciativa de un connotado ciudadano, orgullosamente originario de Basconcobe, hoy es posible recordar para ustedes seguidores y no seguidores de Tabloide Informativo, a las primeras familias que dieron vida a una de las tradiciones más entrañables del sur de Sonora, y que es acampar en el inhóspito, pero paradisíaco balneario de, El Siáric.
No solo se trata de traer al presente una anécdota, sino de revivir el origen de una identidad que se negó a desaparecer y que, por el contrario, con el paso del tiempo ha crecido en temporada de Semana Santa, y son más las familias que hacen suyo este destino natural del Mar de Cortés.
Corría el año de 1948 cuando en pleno descanso dedicado a la Pasión de Cristo, hombres, mujeres y niños emprendían el viaje en aquellas inolvidables “batangas” jaladas por tractor rumbo a la playa donde reinaban la tranquilidad y la alegría. Sin comodidades, pero la voluntad era promotora de convivir, compartir y construir tradición a la orilla del mar.
Ahí estaban las familias: CASTILLO GUTIÉRREZ, CASTILLO ÁLVAREZ, FONSECA CASTILLO, ARAGÓN VALENZUELA, PACHECO CECEÑA, DUARTE GUTIÉRREZ, PIERRE ESQUER; así como don ELENO y PETRA SAUCEDO, don MUNDO y don GUATO ROBLES que iban del Sahuaral. Gente visionaria de Basconcobe y del Sahuaral que convirtió al Siáric en un punto de encuentro sagrado año tras año.
El trayecto no era cualquiera, se recorría el histórico Camino Real, la misma ruta por donde transitaban arrieros llevando barras de plata desde Álamos hasta el Puerto Viejo. De ahí nacen relatos que aún viven en la memoria colectiva, como el de “Los Entierritos”, ese mito de mulas y tesoros ocultos que, más allá de su veracidad, fortalece el sentido de pertenencia de toda la región desde Basconcobe, Las Mil Hectáreas, Mocorúa y Las Cucas, hasta llegar al Mar Bermejo.
Pero la historia no termina ahí, hoy, Semana Santa 2026 con voces vivas de esa tradición lo confirman.
Quien fuera un maestro del CBTA No. 97 y hoy asesor de connotados agricultores, Ing. Nelo Castillo Álvarez recuerda que “en lo particular, a sus 72 años sigue yendo a la playa del Siáric como integrante de la familia Castillo Álvarez.
“Primero fueron sus padres, incluso con su hija recién nacida, nos platicaba mi madre María Leticia”.
Después la familia creció con Teodoro, Cleotilde, Onoria, Balvanedo, José Odilón, Blas, Raymundo y Rodolfo… y ya casados, cada quien con su propio espacio en el campamento. QEPD quienes ya no están con nosotros, nos detalla el maestro Nelo.
En aquellos primeros años la creatividad suplía cualquier carencia, las carpas se construían con sacos de yute, como jarcias de catre, sostenidas por estructuras hechas con palos de eucalipto, pino o álamo.
Cuando hacía falta material, se internaban rumbo a “La Posa”, donde existía un bosque poco conocido de árboles altos y rectos, al que llamaban Saleal o Saneal; con el paso del tiempo, llegaron los costales de semilla y fertilizante, después las estructuras de hierro, aluminio hasta las modernas casas de campaña de hoy. Pero lo esencial nunca cambió, ir al Siáric a pasar los días sagrados en familia y algarabía sana.
Ésta tradición de las familias protagonistas del Punto de Vista no la heredaron por obligación, se ve a leguas que defienden con el corazón lo que sus antepasados les dejaron, y el Siáric, sin duda, es una de ellas.
Rafael Zúñiga Mátuz es columnista desde 1999 y miembro del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa.
Etchojoa, Sonora México.